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La Ola Que Quería Ser Chau


Hay algo muy especial acá y voy a tratar de ponerlo en palabras.

La primera impresión fue por demás extraña. Estaba borracho en un antro horrible cuando empezó la banda que no había ido a ver. Y si no me fui a comprar otro vino es porque algo me atrapó. Puso sus garras en mi y me hipnotizó. Una batería chiquita haciendo un beat casi precoz, sencillo y acelerado, un bajo repitiendo una y otra vez la misma nota. Cambia, empieza a repetir una y otra vez la misma linea. Parece el jam más debilucho del mundo. Se le suma una guitarra zaparrastrosa que suena a indigente. Una vibra obscura, le hace honor a este antro infecto. Entonces pasa algo, la segunda guitarra trae luz, ciega por contraste y así como así esto se dio vuelta y es una declaración de amor deforme.
La Ola tiene algo muy difícil de encontrar, una voz propia, un alma. Puede ser difícil pasar de la primera impresión. Con letras infantiles sin mucho sentido y caóticamente graciosas, coritos felices y un sonido sucio pero extasiado y feliz. Sin preocupaciones. Hakuna Matata.
Cuando el sonido es tan sencillo, tan relajado, desconfío. Pero no, no se vuelven predecibles, se mantienen frescos. Los siento honestos, todo lo que están diciendo, tiene que ser dicho.



Les dejo tres cosas, el primer disco de La Ola Que Quería Ser Chau, su primer EP y mi tema favorito, fijense qué quieren y ojalá les genere el mismo amor.



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