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Rush


Otra vez, cortito y al pie. O cortito y profundo, como un buen puño en la boca del estómago. Te hacías el capo, escuchando los black keys y que se yo... Los white stripes te la suben mal? Se llama retro-rock por algo hermano.


¿Que hacés cuando cumplís 30 años de ser la banda más rockera del progresivo? ¿Que hacés cuando tocás desde el 73 pero tu show más multitudinario fue 30 años después en brasil? ¿Que hacés cuando los excesos no destruyen a tu banda, cuando no hay dramas pelotudos, cuando no te separas entonces no hay toures de reunión para organizar? ¿Que hacés cuando a lo largo de los años (por suerte, por magia del señor, porque sos demasiado capo) te fuiste alejando cada vez más de Aspen classic?

Treinta años después de la salida de su primer disco, estos tres jinetes del apocalipsis comédico se ponen las botas, agarran los intrumentos (que no hay que pulir, ni ajustar, todo ese tiempo, y hasta hoy siguieron tocando, rockeandola zarpado) y se mandan una que nunca habían hecho.
En 28 minutos 8 covers UN MONTÓN DE ROCK. Ahí están los Yardbirds, Eddie Cochran, Buffalo Springfield, The Who y otros. Y como lo hacen? CON ROCK PAPÁ. A los ochentamil años de edad, estos vegestorios tocan más fuerte, más rápido y más rockero que nunca. Que venga Summertime Blues, que con todas las bandas que le hicieron cover, nadie lo hizo sonar tan blusero-futuristico como estos capos, y venga Roberto Johnson y su Crossroads. Yo respeto, y respeto, pero, todo bien con cream, acá está la magia que quería traer el negro, acá esta el blues, acá está el riff satanico por excelencia volando descabellado y a los gritos (asi como de felicidad de tomarse un lindo acido) sobre un bajo que no puede parar, que parecen ser quince, que entra ahi derecho a la nuca, como patada voladora.


Na, esa de ahi arriba no es Crossroads, es un temita de unos vaguitos ingleses, unos que se llaman Los Who y que estas viejas pelilargas y canadienses hacen suyo, hacen propio.

Nada loco, ayer me acorde de este disco y se los quise compartir porque es demasiado rockero y está demasiado bueno, y además hacen un cover de este temazo de LOVE, para que pastu lo disfrute.



Bueno loco, bajen, disfruten, bajen bajen bajen, que si les cabe el rock, el blues, pappo, los black keys, los white stripes, sabbath, zeppelin, los who este disco se les va a instalar derechito derecho en el cerebro. AHHH Y COMO AVISABAN LOS RUSH EN SUS PRIMEROS DISCOS, ESCUCHAR CON EL VOLUMEN MUY FUERTE POR FAVOR.

Artistas similares: Yes, Jethro Tull, Blue Öyster Cult, Deep Purple, ZZ Top

Kanye West

FELIZ NAVIDAD! ah, no todavía no, mañana recién. Buenos FELIZ NAVIDAD ADELANTADA! Acá tienen su regalo de mi parte.


KANYE WEST! SI! Después de arruinarle el momento más importante de su vida a una insulsa e intrascendente nena country en los VMA del 2009 (pueden chequear el hilarante video acá) el negro más rentable del bees-knees se encerró durante un año entero para hacer lo que mejor hace, eso que lo convirtió en el negro más rentable del Bees-Knees.


Es sorprendente pensar que West está sacando discos desde el 2004. ¿Solo desde el 2004? Pero si está en todos lados... Pero si, solo siete años de hacer música son todo lo que este demente necesita para volarte la peluca, mandarse cuatro señores discos y organizar un quinto de un peso específico asesino.
Deben estarme mirando raro, o por lo menos sus pantallas. ¿Kanye West en sonidos colados? Pero no, no nos caretizamos amigos. Y menos el negro West, todo lo contrario. Digamoslo ya de una, porque no es menor, y además es como una de las cosas más divertidas que tiene este man (además claro, de ser un compositor de la recontra hostia): Si en sus primeros discos los samples eran Curtis Mansfield, Lauryn Hill, ya para Graduation (tercer disco) eso mutó a Can (Sing Swan Song se transforma en Drunk & Hot Girls... SI CAN, LOS ALEMANES DEL KRAUT) y Daft Punk (Stronger de West es una reversión del tema ese que todos conocen con nombre largo). Y como si eso no fuera suficiente, en este MBDTF las referencias se ponen más zarper y ahora POWER, con su construcción a lo Animal Collective, su beat aplastante como de prensadora a presión, su lirica obsesiva y agrandada no es otra cosa que (si señores) 21st Century Schidzoid Man de King Crimson (L). El riff neurotico por excelencia de la historia del rock se disfraza, se empilcha y sale a bailar. Y no tanto. Hay algo que parece un aplauzo o un hihat que marca la neurastenia avanzante, la impaciencia citadina, el ejercito que camina. Hay una mujer que aulla hermoso, canta para la guerra, canta para el destino, hay un bajo densísimo y sobre todo esto West rappea sobre su poder, pero rapea raro. La métrica no termina de cerrar y cuando el beat se resuelve, la rima no. El resultado, sumado al canto de batalla de las diosas que lo sostiene es de elevación constante, la canción crece y crece, eventualmente liberando tensión en el quiebre sampleado que provee la voz de Greg Lake, que sin embargo deja seguir avanzando la caminata asesina. Esta finalmente se deforma en un astuto y ágil solo de teclado que no concuerda con el avanza de armadura de la canción. El teclado se seba, se pone virtuoso, excesivamente (al igual que la pedantería y egomanía de las letras) para quebrar del todo. El final no es explosivo como se espera, pero el resultado no es underwhelming. Y si el quiebre final de POWER solo nos deja cargadísimos es porque West es más arquitecto que songwritter, y le gustan más los discos que los temas.

Entran inmediatamente las cuerdas, la melodía bella, académicamente bella, piano y violín invocan melancolía. La melodía principal de la hermosa All Of The Lights no se hace esperar. Viene después de la fuerza e ira de power como seda, como suavidad texturada, sensual. Solo para que cuando finalmente la canción empieza el efecto sea inmenso. Un mar de voces (cerca de once cantantes (y bien conocidos)) grita al infinito TODAS LAS LUCES. nos grita a nosotros mientras las trompetas abren la puertas de la ciudad alada y la máquina de beats construye ese paraje de última tormenta. El beat explota y las percusiones se disparan infinitas, mientras la orquesta (porque a las trompetas las acompaña obviamente una orquesta) sube y sube. Kanye West es un tipo interesante en el sentido de que se sabe capaz, se sabe un artista valioso, pero se cree más de lo que es. Y es solo esa agrandadez, ese ímpetu de ser el mejor del mundo lo que lo lleva a en muchos casos, y siempre que sus discos están sonando, a serlo realmente. Construye su canciones como si fueran la última del mundo, quiere que tu cuerpo tiemble, mientras baila. Quiere que te convulsiones con el beat y que lo escuches decir sus verdades, que lo alabes y a la vez que su sabiduría te transmita el poder de ser crítico, de frenar la infuencia que él tiene sobre vos.West quiere fiesta y baile, quiere minas en bolas, y cojerselas a todas (y lo dice en sus canciones) y quiere verdad y paz, quiere drogas y plata y sabiduría y quiere arte total. Por eso el disco le toma un año y cerca de 90 personas para realizarse. West quiere ser todo, quiere abarcar el universo, tener todo y regalartelo en canciones, pero solo por un segundo porque el rey es el.



Todas estás cosas que describí pasan en los temas 3 y 4. Nada dije sobre la maravilla que abre el disco preguntando si "can we get much higher", nada sobre la demencia de Nicki Minaj en Monster, sobre la hermosa Lost In The World, la delicada Blame Game (en la que pone a cantar a su amigo John Legend) y el glamoroso cover de Paranoid (DE BLACK SABBATH GENTE) que es Hell Of A Life. Runaway dura nueve minutos, los últimos tres son West delirando con un vocoder, haciendo lo que Fripp hace con su guitarra sintetizada cuando se pone intelectualoide y pretencioso, mientras un ejercito de violines enfermos lo pasean como elefantes al marajá.

El negro del exceso se va a la mierda y trae del viaje un disco de la hostia, que abarca sus cuatro trabajos previos, los contiene y los supera ampliamente. Sumense al viaje del amigo Kanye, por ahí ustedes también pueden conquistar el mundo. Lo que no se duda es que la musicalización ya está lista, y mierda que está buena.

Artistas similares: Jay-Z, The Throne, Kid Kudi, Outkast, People Under The Stairs



SU OPINIÓN NO MOLESTA, SU COMENTARIO SOLO ALEGRA

Aerosmith


Si, ya se, Aerosmith. Fuck ese hipsterismo. Viejos como ellos solos, ya lavadísimos, masivos y cirminales. ¿Hay alguién hoy que escuche Aerosmith y la pase bien? Es gracioso porque yo pregunto eso y mientras tanto, hace cosa de dos semanas llenaron (¿llenaron? asumo que si, ni me voy a fijar) el estadio Único de la Plata. Incluso, que este subiendo este diso es una consecuencia de ese recital (al que no fuí), de un videito genio y revitalizador que me hizo acordar lindas cosas.
Primero fuí pibe, y empecé a escuchar música. Y como no la tengo lunga, no naci con la cosa aprendida, ni (grandísima injusticias) tenía un hermano mayor rockero que me tirara las postas me tuve que curtir solito.



Y así fue que llegué a Aerosmith. Y así fue como me quedé con el Aerosmith noventero, recalentado. COMEBAQUEADO con su BIG ONES a puro power-balada jitera y no se que porquería. Y así fué como cuando finalmente me compré Done With Mirrors y Rocks que no me gustaron (PARENTESIS: Jodete industria discográfica. Mil veces me pasó que gasté 20 pesos en un disco del que no sabía mucho y me clave zarpado. ¿Te sorprende ahora que ni en pedo quiera comprar un disco?). Eran raros, sonaban berretas, vacíos. Claro, yo con 12, 13, buscaba el caramelo de la hiperproducción estilizada. Y en esos discos, hechos de blues venoso, rock setentero (que no funciona a razón de un gancho por segundo) y canciones sólidas y explorativas no encontré la música que estaba buscando.

Y por suerte. Así, ahora, con más Zeppelin en cima, puedo poner Rocks en el itunes y mover la jeta con el groove que estas nueve mágicas destilan a pura fuerza pendenciera.



Aerosmith siempre fue esa máquina de rock sensual y sudado, hecho para envalentonar chabones y humedecer nenitas. Siempre con el sexo en la boca y en la saliva, los gritos de Steven Tyler fueron desde Walk This Way canto y celebración de ser un langa total, de hacerse el poronga, el lindo bardero misterioso. Y ahí estuvieron las guitarras de Joe Perry vertiginosas y desprolijas, ultrasobregrabadas para hacer música la excesiva lujuria del señor Tyler. Empezaron en los setentas, pero no fue hasta 1976 que, con su cuarto disco, Rocks, asentaron su fama, destilando la forma más perfecta de lo que alguna vez fue Aerosmith (PARALELISMO: Otra banda, altamente cultora de Zeppelin que sacó su cuarto y definitivo disco en 1976 fue Rush, con 2112, interesante ver como las lineas se separan a lo largo de la historia para dos bandas que por esa época estaban a ambos lados del Zepelín, Rush un centesimo hacia lo progresivo y Aerosmith un centesimo hacia el blues y hardrock). Con roña y fiesta encima atacan de una y no paran hasta el final. Back In The Saddle es la entrada con pateada de puerta incluida. Acá llegan los reyes (el éxito del seductor se basa en la autoinvención) y por suerte no bajan la intensidad ni se ponen melosos hasta el último (noveno) tema del disco, el medio bobón Home Tonight. Pero más suerte todavía: Entre estas dos, hay siete deliciosas perlas del rock setentero. Combination y Nobody's Fault, son al mismo tiempo las más progresivas y las más interesantes de la camada. Con la semilla de todo el jolgorio fiestero que sería más adelante la banda, además ponderan la construcción texturada por sobre el estribillo ganchero. Acá hay novedad, hay exploración, acá está el momento en el que el pedante cararrota demuestra que es lo que tiene que le permite creerse tanto. Rats in the Cellar es intensa, inmediata, algo nerviosamente punk, Sick as a Dog es jitera, y contiene la semilla del mal, pero todavía dominada, bajo control. Ya lo dije, pero no importa, Nobody's Fault es un golazo. Solo faltaría mencionar Get The lead Out y Lick and a Promise (uff, y el TEMAZO que es Last Child, TANTO TANTO SWING LOCO) que al igual que el disco, aunque se revelan capas en la primera escuchada, es con la repetición que van cerrando sentido, convirtiendose en las mágias que son.
Rocks es uno de eso discos que las fantasias ahistoricas indies no hacen olvidar. Un disco sin glamour, sin JITS, y con muchísimo Rock, espero que lo prueben, porque vale la pena.

Artistas similares: Guns N' Roses, Bon Jovi, AC/DC, Motley Crüe, Alice Cooper


Che, si les parece re cualqueira que suba Aerosmith diganlo en los comentarios, si no no podemos cambiar para mejor. Si les pareció alto gol, tmb avisen que va lindo para la autoestima

Las Armas

Hoy una página, que ustedes probablemente ya conozcan, que descubrí hace poco y me enamoro. Se llama bandcamp y es, un poquito, el futuro. Se trata de un espacio en que las bandas pueden subir sus discos y ofrecerlos de la forma que les plazca (para descargar grátis, para descargar a un precio fijo, para descargar al precio que elija el comprador o para embedear y compartir). Es, en resumidas cuentas el futuro de la distribución: Basta de discográficas, de cortes promocionales, de videos que solo existen para vender más discos. Ya estamos en el futuro, y en el futuro te metés en internet, investigás un poquito y encontrás bandas tan buenas que no les atraerían ni al mejor cazatalentos de las multinacionales. Esta es la era e la autodifusión, la era en la que un link puede viajar millones de kilómetros en segundos y salvar la vida de cualqueira que este desesperadamente buscandolo.
Bandcamp es bastante grande ya, y pasear por el no solo es divertdísimo si no que te puede llevar días. Explorandolo podés encontrar gemas, o pura basura. O podés tenér muchísima suerte y encontrarte con una banda como Las Armas.

Las Armas son seis pibes de algún lugar de Buenos aires (no se si no son nomás de Las Armas) que tocan hardcore. O post hardcore. El hardcore es un punk un poco más elaborado, más metalero, mas violento. De hardcore (y post hardcore) ya les ofrecí At The Drive-In y These Arms Are Snakes. Hoy vamos con estos locos nacionales.
Estos tipos tiene otro Ep que se llama En Busca De La Furia Perdida, en ese pueden ver reflejado el lado más Hardcore de Las armas, melodías arpegiadas que se vuelven asesinas y violentas. Gritos desgarrados que sin embargo no comparten la densidad del growl metalero. Inquietud, las canciones son arquitectonicas, se construyen a partir de la confluencias de muchos instrumentos que entran como andamios elevando la altura para próximos sonidos. Furia adolescente, o no, de joven adulto, gritos.

Pero hoy les traigo Animales (2010). Enteramente distinto, este disquito (tremendo EP que se mandaron) de 20 minutos mantiene la forma de trabajo. La construcción elaborada de la canción a partir de un manejo realmente hábil de la polifonía, está vez volcado a 5 canciones potentes e interesantes, que nos pintan un mundo extraño y una experiencia nueva, y nos hacen creer que los que nos hablan son realmente los animales.
No suelo hablar mucho de las letras de los discos que subo. Pero las letras de estos tipos son muy buenas. Manteniendo la abstracción que reina en el ciertos autores de rock argentinos consiguen hilvanar historias o fotografías densas. Intensos recuerdos cargados de vida que la música define y eleva, en Estampida dicen:Al final/te estuve esperando/te fui calculando/estás entrando/en mi coraza/aguja hervida." Y la tierra el polvo de la estampidas te llegan desde algún lugar de ese mar de laser psicodélicos y guitarras endulzadas. Con la misma inquietud que antes avanzan sobre el mundo Las Armas (que debe ser otro de los mejores nombres de banda del mundo) con esta perlita fugaz. La Tempestad contruye a partir de violas acuosas y un piano decidido que se cuela entre la lluvia de los platos de la batería. Sobre esto, la afectada y bella voz del cantante narra con toda verdad la experiencia de despertarse con patas y garras, y hocio. Y experimentar el mundo primigenio que no nos toco (o si, solo abriendo la cabeza y saliendose un poco de la ciudad) con sangre y saliva de bestia.
Chacarera es una buena forma (instrumental) de entender el interesante (aunque no único) planteo sonoro de la banda: Buscar una cierta raíz más primaria (el folklore, los animales) intentar conectar con ella, buscar manifestarla a través de una forma aggiornada. La forma que elige Las Armas es una de una punzante estetización y trabajo plástico de los instrumentos. La raíz punk alimenta con sangre al organizmo. Y la furia ya no está perdida, si no, que (hermosamente) está controlada, desviada hacia un uso util. Hacia la atenta imparcialidad del animal (cazador y cazado) que camina la tierra

Espero que difruten los temas de estos capos. Si es cabe, en noviembre tocan en la trastienda. Vayan, que no tocan nunca en bs as.

Artistas similares: Eterna Inocencia, Dar Sangre, Deny, Jordan, Shaila

Bajátelo en taringa todo gratis regalado por los tipos mismos / download it from the band's free upload

Les gustó? Son buenos, no?

Rush



Vamos a los 70s. Pelo largo. Ácido. Ropa peculiar. Muchas bandas buenas, que sacan muchos discos todo el tiempo. Uno por año, todas las bandas. Zeppelin, Sabbath, Purple, Los Who, Los Rolling Stones, Los Beach Boys, Los Grateful Dead, todas las otras también. Allá en el viejo continente están inventando todo. Nosotros somos raros, aislados,inmensamente fértiles pero altamente inestables. Arriba nuestro, en norteamerica codifican, masifican, inventan el rock de estadios (y la coca a precio desorbitante de paso), además de claro, sentar bases de un millón de cosas muy caras para la música popular.
Y en Canadá, de forma extraña y chistosa, aparece como una máquina absurda, arrolladora, Rush. Tres tipos que hacen el rock progresivo más rockero posible a base de mucha inventiva músical (mentes orquestístas, definitivamente) y la impresionante habilidad músical de interpretar esas composiciones. Todo esto que suena altamente paja y nerd se traduce en: SON TRES TIPOS QUE SUENAN COMO VEINTE Y TOCAN COMO LA RE PUTA MADRE. Y lo que tocan nunca está dominado por esa habilidad; las composiciones son intrincadas, como demanda cualquier banda progresiva, y los elaborados arreglos se transforman en vertiginosos solos de guitarra. Puras historias de ciencia ficción musicalizadas con el mejor soundtrack proto-metalero posible. Riffs intensos, intrincados, con su groove particular (alguno bastante espástico). La batería de Niel Peart es todo, el tipo no es Dios, pero es dios dentro de estos discos, su gusto, su ritmo altamente vibrante, variado, desafiante da cátedra de batería de rock. El bajo lacerante de Geddy Lee (ese que canta con voz de mujer, pero que grita como satanas mismo), casi como un látigo pegandole a tus timpanos corre por todo el espectro auditivo tejiendo un densisima y desafiante tela sobre la que Alex Lifeson desparrama texturas y riffs de pura persecución (red barchetta, de moving pictures es su canción favorita de la banda) y aventura. A Farewell To Kings es ya desde el título un libro de historias copado e iconoclasta. Celebra la aventura, la humanidad y la lucha del individuo en una sociedad que le resulta adversa y altamente nociva a sus valores. Es un disco de inseguridad, de busqueda, de un hombre que quiere encontrar. Siendo altamente literales veamos el orden de las canciones: A Farewell To Kings, Xanadu, Closer To The Heart, Cinderella Man, Madrigal, Cygnus x1.
Ahi arriba tienen Ciencia ficción, rock espacial, psicodelia, manifiestos buenudos, altos jams, el primer death metal, baladas dudosas pero sonreidoras; Rock Progresivo, y si no me creen fijense ustedes (más les vale estar listos para cabecear)

Ah, si, porque estos tipos sacaron este disco en 1977, pero hoy en día siguen juntos (los mismos tres, tocando igual o mejor que nunca) y siguen tocando la primera parte (pero nunca completa) de mágnífico último tema del disco. Ahi tienen, Rush es una banda.

Te puede gustar si te gusta: Yes, Jethro Tull, Blue Öyster Cult, Deep Purple, Living Colour, Thin Lizzy


Yo tengo un solo recuerdo de tirarle una cañita a los reyes para que vinieran, fue épico. Años después nuestros papás sin ganas lo arruinaron regalándonos enciclopedias sobre el cuerpo humano y el universo para computadora. Ahí le dije adios a los reyes, ¿ustedes?

Beach House



Hoy llueve, lo que complica salir a fumar al balcón. Pero uno sale igual, a fumar al balcón.
Las casas tienen balcones, los edificios también. Las casas ademas tienen cuartos, y pasillos y escaleras y rincones y placares y recovecos y vueltas y secretos, muchisimos secretos. Los edificios tienen departamentos, que son como casas más chicas y un poco más comprimidas, un poco más eficientes y reveladoras. De las casas, las que más me gustan son las de playa. Tienen esa mística de casa que se cuida sola (durante el año, cuando nadie va. aunque eso no se note casi nada), que es efervescente cuando no estamos ahí, cuando nos acordamos de ella en mitad de agosto, completamente inundados y superados por el año, y la idealizamos y la extrañamos.

Tienen olor a sal, y ataque terroristas desde el puerto de parte de los pescados kamikazes también. Tienen escaleras de madera, rayadas levemente por pies con sal y arena, escalones a los que le pega el sol de las siete y media de la tarde y emanan algo tan puro y lindo que no se como decirlo.
Suelen tener mesas grandes, en las que se juntan la familia, los invitados y algún amigo del lugar. Suelen abundar los juegos de cartas (que por alguna razón, al igual que los autodefinidos, los sudokus y los crucigramas, son abandonados durante el resto del año) las charlas largas amenas, con mate y cosas, y las ventanas abiertas, y el vientito. Hojotas, malla, la pelota, algun libro.
De noche, cuando todos duermen, y uno sale a merodear (que es algo que de alguna manera pasa siempre en Cortázar) hay ruidos, y puertas a cuartos que no se suelen usar de día. Hay quietud en la que todavía se siente presencia en el living. En el jardín se secan las toallas, colgadas ahí. El árbol proyecta una sombra enorme sobre el pasto mal cortado, donde el perro dormido se mueve intranquilo. El piso esta frío y siempre con arena, por más que barras y barras y barras. Hay ruidos en esos cuartos que no están de día, hay bestias que te agarran cuando subís las escaleras y les entregás tu espalda (que es algo que de alguna manera pasa siempre en Cortázar) entonces corrés nervioso. El pasillo se hace eterno y todo se distorciona. Puertas y puertas y puertas que no son. Y entonces giro, puerta abierta, salto, y wooshh. Cama y hasta mañana. Las casa de playa guardan miles de misterios que existen dentro de nosotros y que ellas activan.


Esta bueno que estos chicos, Alex Scally (guitarra/teclados) y Victoria Legrand (voz/teclados), hayan visto (creo) lo mismo que yo en las casas de playa, y lo hayan expresado de forma tan especial y bella con su música. Lo que también está bueno es que hayan sido literales y los expresen de una con ese nombre, Beach House, tan directo. O por ahí nada que ver, y estoy imaginando todo. En ese caso, gracias a los dos, por despertarme esto tan lindo con su música.

Hacen Freak Folk, dice en lastfm, El disco empieza y suena a Davendra Banhart, pero después se tranquiliza y agarra para otro lado, colgadísimo, hiper pop, como beach boys del espacio exterior. Comparten bastante con Best Coast, y con el resto de las bandas del revival surf que esta dandose. Al igual que Best Coast, la alegría pop del verano y la playa tiene una tintura dark y tenebrosa, altamente vital, y filtro vintage más espeso que la mera estética del sonido. Pero mientras la gordita copada y el chino metalero estan todo el día en la playa tirando olas y fumando porro, estos indies blanquitos y flaquitos de Baltimore (la otra costa, la que en teoría, es peor) les encanta la playa y todo, pero les gustan más esos días de vacaciones en los que llueve y uno se queda en la casa, toda misteriosa y lista para ser explorada. O sentarse en un sillón a leer, ese sillón cómodo y hermoso que cuando te tirás en cima, te absorbe y te hace uno con la casa. Cuando los Beast Coast escuchaban Black Sabbath, estos escuchaban The Cure.
Cargadísimos de melodías geniales (Zebra, Norway, Walk in the Park, Take Care), hacen pop playero, levemente surfero, completamente canabinolizado. Sus texturas hacen acordarse contento del Shoegaze, y también de algo del Post Rock, aunque los guíe un corazón rítmico electroso que los acerca a los lisérgicos MGMT.
Música linda, relaxada, playera, pero ogareña, como la feliz incongruencia de prender la chimenea en verano solo porque la casa tiene una. Linda linda linda banda. Espero que les guste (Y)

Artistas Similares: Best Coast, Grizzly Bear, Twin Sister, Beach Fossils, Deerhunter




Acordate de sacarte la arena antes de entrar a la casa y dejarnos un comentario

Valentín y los Volcanes


Va rápida que es tarde y el disco también es rápido, jiterísimo, pasa rápido como vaso de agua fria en verano muy muy caluroso sin pileta.
En este país abundan los indies. O parece, o por ahí soy yo. Pero hay, y muchos de ellos viven en la plata. Y hacen bandas que están de moda ahora, para los otros indies, también de la plata y los de los otros lados.
Y entre la repetición, la formula que ya se cristalizó y parece que se produce en masa, ya se esta volviendo complicado ver que esta bueno y que mas o menos no.

Estos son Valentín y los Volcanes. El que canta y toca la guitarra no se llama Valentín (pero se ve muy indie), y los otros no son volcanes, pero igual suenan bien lindo. Alegre, optimista, altamente sensible, muy muy jitero, y con lo más importante, melodías y músicas hermosas.



Este es uno de esos disco que empiezan y te ponen bien de una, así al toque, con los primeros tres acordes. Y tema tras tema te tiene sorprendido, todos están buenos, todos. Empiezan arribísima con El Gran Hombre de este planeta, Rayos de verano y Parque cerrado. después siguen con toda la vitalidad hasta las dos ridículas y divertidas anecdotas navideñas finales. Suenan indies como La Ola y platenses, así que Kraut suavecito, casi que no, pero con un sonido que hace pensar en ese Kraut vernaculo platense (el mató y go-neko y esos). Tienen pilas, canciones redondas y velocidad, este es uno de esos discos que los cantás enteros y no se te seca la lengua y no sabés a donde se te fué el tiempo que ya se terminó. Son chiquitos todavía, así que si están por buenos aires o la plata quizás los pueden llegar a ver por unos pocos pesos, o si no, descargar y disfrutar en la comodidad de sus hogares con eso tan lindo que los ponga bien, sea lo que o quien sea.



pd: ya lo subí al mediafire, pero como un tarado me olvide que estos chicos tienen buena onda y visión de para donde va la movida y te dejan bajar el disco, tema por tema, gratis (y).

Artistas similares: La Ola Que Queria Ser Chau, 107 faunos, the Hojas Secas, Señor Tomate, Los Reyes del Falsete


¿Te gustó el indie platense otra vez? comentanos sobre tu banda favorita!

Talk Talk

Disclaimer: si ya se, esa reseña de Babasónicos era larguísima... pero larguísima, me lo dijo todo el mundo (pastu me bardeó y dijo que me fuí al carajo ahi comparandolos con Sabbath, pero bueh). Que que paja leer, que quiero samplear y ya fue, no me interesa la opinión de otras personas. Así que bueno, web 2.0 ganaste... empecemos:

Pocos misterios más incomprensibles en la historia de la música que las cosas que llevaron a que una banda que abría su primer disco con este tema (no necesitan escuchar más de un minuto, aunque verlos a ellos tocando, o la batería que usan va a hacer todo más incomprensible):

cuatro discos (su quinto y final) y nueve años después, sacara un disco lleno de canciones así:


Así que hoy en SONIDOSCOLADOSPUNTOCOM festejamos la vocación aventurera del artista, único explorador que queda vivo en un mundo acosado por radares y redes sociales. Y con ese espíritu, ¡¡¡¡¡VIVA TALK TALK LA PUTA MADRE!!!!!


De DuranDureros de pura cepa a paridores del Post Rock. De minor celebrities (¡como Jerry Sienfield!) del New Wave a psicóticos mágos musicales, perdidos en la bizarrés músical misma, esta banda que en el medio (entre su debut: Party's Over, y está placa final hubo tres discos) perdió dos o tres integrantes y todísimas sus ganas de salir al escenario con peinados ridiculos, sacos de cuero y melodías chiclosas para hacer bailar a las chicas (y por que no, chicos) sin embargo no perdió la mágia del artista. Esa cualidad visionaria, de adelantado de conjurar en nuestro interior sentimientos que no existen, que no sabíamos que existían. Esa mística de hablar de un futuro espiritual de la humanidad que no existiría si no fuera por ellos.

Pura locura pacífica, tomando algo del jazz, otro poco del ambient y muchísimo de sus retorcidos cerebros y de vaya uno a saber que. Temas largos, larguíiiiiiiísimos, ultra lentos, como si estuvieran en cámara lenta. Herederos de lo más "espacial" de Pink Floyd así como de un groove baterístico demente, ultra laxo que parece estar perdido, boludeando desajustado por ahí cuando en realidad está delimitando, marcando, preparandonos. Inmensidad de sonidos, de elementos, sesionistas, preseteos, manipulación electrónica que configuran algo que se parece más a un mar que a un disco. Empieza de la nada, se vuelve tormentoso, se calma, desaparece, desborda y es huracan por segundos apenas, siempre bellísimo, pacífico, inhumano. y siempre, siempre Azul.



Y ahora, como me recomendaron, basta de palabras. Ya ahí arriba tienen un montón de minutos de música, y de la más linda que les pueden poner en frente. Anímense, que vale la pena.

Artistas similares: Bark Psychosis, Japan, David Sylvian, lo más pacífico de Godspeed You! Black Emperor, un millón de bandas todas parecidas como Explosions In The Sky, This Will Destroy You, Mogwai, Lift To Experience... (es que, creanme, estos chabones inventaron el post rock)


¿Cuál es tu opinión? No olvides dejar tu comentario, y no me digas que esto no te da nada para comentar...


Babasónicos



Cuando tenía 13, 14 años empecé a ver Mtv. Que es como decir que empecé a escuchar música "en serio", pero decirlo irónicamente. Entre los clips que pasaban (siempre me acuerdo de tres) el único nacional que me quedaba sonando era este:


Por esa época no me significaba mucho ni nada. Cuando uno no escucha música, la idea que tiene de rock nacional es más parecida a esa colección de compilados de horribles tapas marrones y verdes que sacaba la revista noticias (que revisistados ahora no producirían ni la mitad del placer que nuestro hipster cerebro quiere creer) que a cualquier actualidad músical sucediente. Las estampitas de Charly, el Flaco, los Autenticos, los Fabulosos, los Pericos, los Ratones Paraóicos, La Renga son más fuertes que cualqueir cosa que esten pasando por la radio. Especialmente cuando esa radio está sintonizada a la Mega 98.3, cuyo universo dialéctico no supera los límites ya determinados.
Entonces estos chabones, con nombre raro, intro japonesita, video simil psicodélico, y lo más importante una melodía de la puta madre eran antes que nada, tremenda incognita.
Hoy puedo decir: Babasónicos lanzó su sexto disco, Jessico a mitad del 2001. Para los que los conocían desde antes, que probablemente hayan sido muchos, puede haber representado una infinidad de cosas. Lo que es seguro es que Jessico significo el pasaje para Babasónicos del under porteño a las radios latinas. Atras quedaron los días de Stoner, Psicodelia pesada, Surf metalero, electrónica experimental que fueron desde Pasto (92) a Miami (99). Una carrera entera que en el principio del siglo XXI pego tremendo vuelco. Es incluso sensato, si consideramos el lugar que Babasónicos vendría a ocupar en el mainstream sudamericano como gran multinacional hitera, manufacturadora en masa de pequeños éxitos pop. Su formula Sandro+riffs dogmáticos+electropsicodelia empezaría a parir jit (putita) tras jit (irresponsables) tras jit (Yegua) tras jit (Exámenes) tras jit (Pijamas) tras jit (Microdancing) que inundarían no solo las radios si no la conciencia nacional. Pocas cosas se han configurado de forma más definida en este tonto siglo que empezamos hace poco que una putita babasónica. Incomprensiblemente derivados del metal, Babasónicos de alguna manera fermentó en puro licor sexual. Y todo se lo debemos a Jessico.


Abriendo como abre, el western épico y rockerito beateado de Los Calientes plantea de una la impronta que rige a la banda en el disco y que los iba a llevar derechito a la punta de la industria nacional. Y hay que felicitarselo, por que si de algo es culpable Los Calientes es de construir su propia leyenda. Pretenciosa, desde la atmosfera hasta esos primeros planos del clip, la cámara recorriendo lugano, fotografiado hermosamente, ella hermosa viaja en colectivo, el desafiante y border camina mirando a cámara con bronca en los ojos, el ital park abandonado con esas armonias vocales de gesta fundacional épica, mientras Adrían Dargelos (el sátiro, y le encantaría saber que lo llamamos asi) repite una y otra vez "Comanse a besos esta noche, total nadie lo va a notar Comanse a besos esta noche, total nadie lo va a notar Comanse a besos esta noche, total nadie lo va a notar". Mágnifica y tontamente simple, esta canción se inserto a la fuerza en el inconciente colectivo solo por su propia agrandadez. Es la finisima linea de la pretenciosidad, algo que no se entiende en absoluto, pero que determina que de un lado las infulas de grandeza sea reales (en el sentido de verdaderas y de realeza) y conquisten absolutas vencedoras, inmensas leyendas hermosas, y del otro lado, solo sean embolantes payasadas agrandadas. Y los que pasa al final, es que los Babasónicos (que se revelan inteligentísimos) tienen a la gente y a la industria comiendoles de (chupandoles) la mano, y los ponen a hacerlo solo con dobles sentidos rápidos, incoherencia pseudo-poética y mucha música ganchera.
En discos subsecuentes insitirían en ser putita, en arrebatar novias, en revolcarse desnudos. Pero acá está todo. En Fizz, las fiestas cool, perversoras, adictivas, desconocidas, alternan entre palabras como consignas que se estiran y un estribillo punteadísimo que redobla la dinámica, atrapando, alegrando. En el doblete Soy Rock/Pendejo se plantan en las guitarras y se despachan con dos inmediatas fiestas rockerísimas construidas en base a dos simples, similares y acertadísimos riffs. Incluso, como para que nadie les diga nada, trabajan la máxima beateliana del "¿que onda?" en el que una canción, de forma inesperadísima, se transforma hacia el final en otra cosa igual pero completamente distinta: en Soy Rock llevan el riff a contrapunto y lo electronizan con un sample vocal que grita "rock!" todo sintetizado, venenosamente rockero, demostrando que antes que ilusionistas galanes pop fueron metaleros de tremendo groove. Exactamente así es que no tanto al final si no más metido en el medio Pendejo muta en una rarísima sección media que recuerda tanto a Dragonauta (algunos años antes de que existieran, lo que quiere decir que recuerda a Sabbath) que asusta.
La electrónica descerebrada de Delectrico induce excelsa al trance sin dramas, con un mantra intrascendente que hace más bailar que pensar, pero nunca dejar de sonreir. La Fox anticipa "Luces", lo más zeppelin de su repertorio (que llegaría recien dos discos despues), y lo mezcla con lo gitano psicodélico que chamaniza Dargelos en escena.
Hacia el final el disco pierde algo de fuerza, de definición, y si Rubí es entretenida y linda (de nuevo lo romantico sandrero) Camarín se alarga tanto que ya se vuelve irreconocible (al punto de que en repetidas escuchadas aparecen partes no conocidas, lo cual no es tan bueno como suena) y no termina dejando una buena puerta para Atomicum, de vuelta furia rockera y sexual para un final buena onda, pero que no llega ni loco a sostener la mágia de la primera parte del disco conjuraba.
Rock nacional y chachondo, jitero, rockero, divertido y muy muy creativo. Para dar oportunidad, más allá del ciego prejuicio.

Artistas similares: Zoé, Emmanuel Horvilleur, Fobia, Café Tacuba, Gustavo Cerati



¿Te la subió? ¿Te gustó? Metete acá y contamela

blink-182

Bienvenidos a la primera entrega de esta "Semana de los Placeres Culposos", AHÍ VAMOS! (como dice Cerati). ¿Y que mejor manera de empezar que a pura energía idiota y explosiva?


Todos, por suerte y por desgracia, fuimos alguna vez incómodos, estúpidos, agrandados, neuróticos, espásticos, feos adolescentes. A los trece sos directamente deforme, con una nariz granosa y gigante disparandose de entre dos cachetes niños, insipidos bigotitos suaves, brazos cortos y manos gigantes. A las chicas les salen los primeros conitos en el pecho, pero ya empeizan a usar corpiño, tanga, y más maquillaje que una stripper. A los 15 ves Evangelion y no entendés por que el mundo no es así de perfecto. A los 16 te la pasas hablando de lo grande que sos y de lo relevante que hiciste ayer y que vas a seguir haciendo hoy.
Pero hay dos constantes que van del pe al pa de la adolescencia: tus hormonas están más excitadas que un naufrago en un prostibulo y tu cabeza sueña grande, se deprime zarpado, inicia cruzadas inútiles e impostergables, y sufre y llora como nunca en su vida. Además es la maravillosa edad en la que por primera vez uno abandona los canales infantiles y empieza a acostumbrarse al aburridísimo MTV, es la edad en la que sin saber porque empezás a entender que tenés que hacerle fuckyou a la vida cada vez que podés. ¿Que irrelevantes son todas esas maneras en las que hacés fuckyou no?
¿Y entonces que? ¿Que necesita la rebeldía edulcorada e inconsciente de su inocuidad? Música que la lleve, que la acompañe, que la empuje y le de fuerza. Música exitada, hormonal, ruidosa, gritona. Música que diga ACA ESTOY fuerte y claro.

Música que a pesar de todo eso, sea inocua, sea irrelevante, sea furía pura que se deshace en un cd comprado con plata de los viejos. Música que sea vivir bajo el techo de las personas más incompetentes del planeta, los padres. Música de rebelión a vivir atrapado en un barrio que no te entiende, en un colegio que te aburre, en la vergüenza y los miedos que no te dejan agarrar para ningún lugar. Y ahí está BLINK 182. Desde el fondo del cajón de la vergüenza adolescente, de la ira injustificada, de la sabiduría de microndas y los chistes de pedos llega volando el magnífico e impresentable Take Off Your Pants And Jacket.
Atestado de ira prearmada, powerchords al infinito, guitarras que si escucharan esos primeros punks ingleses se mueren del empacho, el disco arranca arriba del todo, con una canción que ya desde el título demuestra que si estos chicos son punks, entonces nada lo es. Anthem pt. 2 suena aún más pomposo y gradilocuente de lo que su título intuye, con un redoble de altas vibraciones majestuosas que la empieza dejando claro que el recorrido va a ser intenso. Estructurado al rededor de estrofas que no tienen nada que envidearle al mejor rock de estadios y un estribillo que aulla "if we're fucked up you're to blame" la canción es una deliciosa aventura auto-odiante-amante adolescente. La intensidad se mantien bien hasta el final del disco, ahí, al palo, acelerados, como prentendiendo hacernos olvidar que para cuando grabaron este disco no tenian 16 si no 26.
La sección media de First Date revela algo que cuesta admitir pero que es innegable al oido, las partes instrumentales, pequeños breaks o puentes ingenuos, por más evidentes e inmediatos que sean estan buenos. Demuestran una gran gracia y un buen manejo de la dinámica de las canciones para hacerlas variar, ser altamente entretenidas. Además, y aquí viene un punto importante, la letra revela una sensiblidad rica, precisa, y por sobretodo, que no se deja nublar por la vergüenza (es quizás, la ventaja de la distancia) y puede desnudar situaciones tan universales como tontamente asustadoras o frustrantes. Así, el derrotero agrandado e inseguro del personaje principal en su primera cita, sus miedos irracionales y las preguntas idiotas que le hace a su enamorada (¿podés creer que no sabía que ponerme? estoy tan nervioso que no puedo comer) se nos meten dentor del cuerpo y resuenan con las preguntas iguales que nos viven adentro. El próximo tema "Story of a lonely guy" retrata sin pudor (y con mucha pretenciosidad) la estúpida figura inmovil del timido en una fiesta. En The Rock Show quizás la linea más lúcida sea "black and white picture of her on my wall" sobre el quiebre arpegiado, que, con tan poco, dice tanto sobre el sentir quinceañero.


El disco se divide en dos partes, siendo el quiebre al rededor de Rollercoaster (cutrísima y honesta canción sobre salir con una chica), después de la cual el disco se despega de esa especie de imperiosidad del hit que tantos temazos nos regaló en la primera parte y se permite una "experimentación" altamente interesante: los drum loops que dan puerta a la sección instrumental de Rollercoaster, el dueto de Everytime I Look For You, la energía innegable y atrapante de Give me one good reason o la estrofa sin guitarra de Shut Up, ya casi al final (los útlimos tres temas son bonuses en joda), la excelente balada acustica, What Went Wrong toca bien profundo con sus guitarras graves rasgueadas infinitamente y sus sintetizadores de juguete. Todas cosas repetidas, usadas, pero que acá suenan frescas, tranquilas, felices, honestas.
Si quieren abrir las puertas de la percepción, busquen en otro lado. Pero si quieren acordarse de lo incómodo y hermoso que era ser adolescente, o quieren sentirse acompañados en la timidez que saben estúpida pero que no pueden abandonar, o quieren salir a correr con muchísima energía en un lindísimo día soleado, o solo pasarla bien, para ustedes, punk-pop pelotudo californiano y del bueno
(este disco salió en tres ediciones distintas con distintos finales y bonuses, en esta edición de SC, les traemos un cd que no pueden comprar, con más temas que los que van a encontrar en cualquier otra versión, enjoy (Y) )

Artistas Similares: Box Car Racer, +44, Angels & Airwaves, Sum 41, New Found Glory


No seas careta, sabés que te gustaba un montón y hace años que no lo escuchás, bajatelo y dale otra oportunidad! y después contanos que tal

Semana de los Placeres Culposos


Bienvenidos, queridos recurrentes y sorprendidos primerizos a la Semana de los Placeres Culposos. En estos 7 días, en Sonidos Colados vamos a sacarnos el disfraz, bajar las defensas y mostrarles música que no solo nos agrada, si no que nos conecta con algo bastante íntimo de cada uno. Todos podemos adorar a los maestros, llenarnos la boca con complejas adulaciones y simpáticas perspectivas nuevas sobre los trabajos de los grandes, de los genios. Es tan dificil escribir algo novedoso sobre zeppelin como fácil perderse en repetir sus infinitas y conocidas virtudes.
Cada uno tiene su persona, y la llena de gustos, y las comparte y compara con las de las demás. Y después están esas cositas que no compartimos, o no tan fácilmente... Esa diversión estúpida que te revela idiota social, esa preferencia superficial o chorongosa que intuye tu escondido mal gusto. Son esas cosas que de pedo nos admitimos a nosotros mismos cuando nos las cruzamos por la vida, solo unos instantes antes de que venga lo que somos a callarlas, a hacernos acordar que eso esta mal, o no es.
Hay unos que se comen las uñas, y se las lastiman, pero no pueden evitarlo, y se odian cuando se dan cuenta que lo están haciendo, o después de haberlo hecho. Hay chefs que nunca disfrutan más que cuando están sentados en una mesa plástica de uno por uno bajandose tremendo combo completísimo servido en bandeja marrón. Y yo, que posteo en sonidos colados escucho muchísimo Lady Gaga (que bien escribir eso), y cuando sale la canción nueva de Avril Lavigne en la radio la canto, siempre.

Y es que es así. Son cosas que pueden dar pena de admitir, pero que nos hacen disfrutar. Son eso, placeres que generan culpa. Cosas que nos da verguenza admitir que nos gustan, pero que en esta semana especial les regalamos felices y orgullosos. Ya fue, acá va un pedazo de realidad muy cruda de cada uno de nosotros en SC, los invitamos a todos a bajarnos de los esquemas, olvidarnos de las poses, de lo cool, de lo relevante para el universo y patear todo. Los invitamos a cagarse de risa y flashearla y bailar con música que nos divierte, o nos gusta, o nos toca muy adentro (en algún momento en algún lugar), pero que siempre (a nosotros y por ahí a ustedes también) nos pone bien.
Bienvenidos! y que disfruten, los amamos!

La Sonidos Colados crew

Alice In Chains


Estoy sucio y hace frío. Ayer a la noche (hoy, a las 6 de la mañana) llovió de vuelta, que con la otra lluvia del otro día hicieron que todo se acartone y se achique y haga frío frío frío. Estoy sucio porque ayer, sabiendo que hoy me tenía que levantar a las once de la mañana, me fumé un porro a las 5 am. Y hoy me levante, estúpido, duro, con la boca con gusto a mil muertos sucios. Me levante y estupidizado me miré un rato en el espejo, aunque no me acuerdo que pensé. Ahora no puedo hacer el esfuerzo para ir a bañarme, porque estoy sucio e incómodo con mi cuerpo y estoy sentado en mi computadora y no me quiero levantar porque me da paja y estoy sucio. Si no dejo de hacer esta boludez, me va a pasar lo mismo que el otro día, y voy a llegar tarde a otra película (el BAFICI es una amante demandante, obsesiva, totalizadora, pesada, incómoda, sucia, apuradora, estricta, y muy pocas veces satisfactoria, pero altamente innegable, totalmente necesaria) y voy a perder más plata; por ser un pajero, un pelotudo, un adicto a esta mierda, u otras.


Una mañana del 92 (la fecha en el archivo comprimido está mal) salió a la vida, mal parido, Dirt de Alice in Chains. Salió cansado, del seno de una banda enferma, sucia, altamente perdida, adicta (Layne Staley, el cantante, moriría de sobredosis de heroína 10 años más tarde). Salió asi como venía, enfermo, plagado de odio por si mismo, autocompasión berreta de esa que solo te hace sentir lo suficientemente bien como para que empieces a odiarte otra vez. Si alguna vez nos hubieran importado las letras les hablaría sobre lo de obra maestra que en teoría tiene este disco, que retrata con venenosa honestida y deprimida aceptación los avatares de la (tengo ganas de poner algún adjetivo acá pero no se me ocurre que) vida de un drogadependiente. En Junkhead, con esa voz tan especial, Staley, sin pudor ni reparo canta "And it ain't so bad / What's my drug of choice? / Well, what've you got? / I don't go broke / And I do it a lot" y estas tristes lineas, estiradas, densificadas, filtradas y inundadas de honestidad por la voz de alguien que no está cantando nada salvo su verdad se hacen lo más parecido a un himno para estadios que podrían hacer los AIC (y carajo que les sale bien).
Y sin embargo, esto no podría estar más lejos del lloriqueo autocompasivo y niño. Nacidos en la ciudad de las camisa de fieltro y del gurnge, los Alice In Chains (una vez subí Sonic Youth y hablé un poquito sobre la magia de ese nombre, hoy no tengo tiempo ni ganas, pero dejenme decirles, si Alice In Chains no es un gran nombre, dificil que algún otro lo sea), parte integral de ese depresivo movimiento se destacan de sus pares por un factor clave. Esto pibes escuchaban black sabbath. Si los nombres de los temas son (entre otros) Rain When I Die, Down In A Hole, Sickman, Junkhead, Dirt, Hate to Feel es solo porque dentro de este disco se encuentran riffs (tantos, tan buenos riffs) tan pesados, tan neuróticos, tan intensos y tan autodestructivos y depresivos como para hacer que cada una de esas canciones rebalse de esos sentimientos, sea una grieta inmensa por la que se filtra el miedo y el odio y el no saber que hacer con tu vida. Y se superen a si mismas, porque esto, señores, es un disco. Es una obra inteligente, compelta, estructurada y ordenada, con partes que se miran, se responden, se potencian, y es entonces como el uno dos derecho al estómago, a la cara, a la nuca de Them Bones y Dam That River resuena hermosamente y viene a la mente, vuelve a funcionar ya cuando va promediando la entrecortada y retorcida Hate to Feel.
Los riffs del inmenso Jerry Cantrel son totales. Salidos del jardín que adornaba la tapa del primer disco de Sabbath, con algo del flow demoníaco que le metía Jimmy Page, canalizando esa ira hardcore y depresión noventera planta la semilla para lo que poquitos años después serían vueltas de tuerca inmensas al circuito norteamericano, en la forma de Kyuss y Tool.
Maravilloso disco, especialmente, si tenés algún demonio ahí atragantado que te cuesta terminar de escupir, o para romper puertas, paredes, lazos y quedarte solo, muriendo, sintiendo la felicidad irsete, lente e imparable, entre pitada y pitada. Hermosa hermosa decadencia, vamos el metal.


Artistas similares: Mad Season, Soundgarden, Mother Love Bone, Screaming Trees, Kyuss

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¿Hundido en un mar de enfermedad y tristeza?, contanos como se siente

Blonde Redhead


Bueno, mala onda correr a la velvet, pero ando más desfazado con el calendario que si no subo hoy no subo nunca.

BLONDE REDHEAD. De ellos ya escuchamos ese neurótico y noisero debut, plagado de distorsión, gritos, iras adolescentes que querían ser la apatía cool de Kim Gordon (Sonic Youth es la bíblia en el universo Blonde Redhead). Pero eso fue en 1995. MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y CINCO. Hoy es 2011, y el disco que traemos hoy es de 2007. En los doce años que fueron desde allá hasta acá cambió todo, sin que nada cambiara.
La materia prima a trabajar es la guitarra, la distorsión (está anteúltima placa los encuentra reducidos a trio, dos guitarras y batería) como forma expresiva básica y como pintura a la que se puede hacer verse de tal o cual color. Así era al principio y así sigue siendo aquí, y si le creemos a las fotos y los compramos como viejos indies y sónicos, sensibles poetas del ruido, comprendemos que la ira se haya aplacado y haya dado paso a una parsimonia delicada, escultural, de contextura cristalina y celestial. Si la tapa es celeste no importa, las canciones (Dr. Strangelove, The Dress, SW, 23, My Impure Hair, Heroie, Spring and by Summer Fall, todos temas increíbles) desde los títulos hasta el beat nervioso y constante, pero dulce del hi hat nos presentan un disco rosa, magenta, color de tormenta eléctrica hecha de piel.
La magia de esta banda hace pie en muchos lugares, pero quizás de los más bellos sea la delicada voz de Kazu Makino. Neoyorkina, y cantando en ingles, aún así su voz transmite toda la fragilidad e inseguridad de una constante extranjera. Japonesa hasta la médula su voz aniñada flota sobre acordes como nubes de estática pesada, mareante como oceáno. Aquí y allá aparece, a veces contrapuesta con la voz, también suave y delicada, pero inconfundiblemente masculina de Amedeo Pace, guitarrista. Levemente rasposa, semisusurrada todo el tiempo la voz de Makino se siente cercana al corazón, parece ser que lo dulce viene de un alma lastimada, un alma que gritó hasta morir de joven, cuando adolescente y odiando la vida, y que ahora, ya vieja y cansada, se reconcilía con una paz que si no está en la vida que lleva, la conjura perfectamente en las canciones en las que habita.
Beats programados, profundos y lentos se cuelan por aquí y por allá (el principio de Publisher) dando espesor, base para que las guitarras aceleren, despeguen, se confundan y retomen. El final de Heroine se descompone en confusión soundscapera a-la mars volta antes de pegar, por el mismo beat, siempre optimista, actual, con el principio de la bella Top Ranking.
Al final, cansados, abren la puerta a una vieja cosa. Canción lenta, acustica (¿de cierta manera?), My Impure Hair, viene acompañada de vientos que son notas alejándose al infinito. 23 corre, despacha sus 43 minutos en un parpadeo, con diez perlitas hermosas de pura música electrica y preciosa. No se que queire decir la palabra lush, pero su sonoridad habla perfectamente de Blonde Redhead. Tampoco se que quiere decir felicidad, pero creo que entra acá, por algún lugar (suban el volumen, pongan el video y después diganme que no).


Artistas Similares: Sonic Youth, Asobi Seksu, Beach House, Electrelane, Asalto Al Parque Zoológico


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Pink Floyd


El ego es de lo que están hechos los rascacielos, y las naves espaciales. Es las ganas de grandeza, la conciencia de la propia grandeza la que descubre mundos (o continentes) la que subyuga sociedades, pueblos, que mata, corrompe, aliena y destruye. También es el ego el que cura enfermedades y escala montañas y atraviesa mares que duran mil vidas de hombres menores. Ego es de lo que están hechas las obras de arte desde que el primer dinosaurio escupió plumas de su piel para levantarse más dinosaurias.

Roger Waters es ego. Ya desde reemplazar al jefe y frontman de su banda (cuando él era solo un miembro más) en el segundo disco por un pelele nuevo hasta escribir un disco doble todo todito sobre sus demonios y neurosisis, solo para condimentarlo con una película (que se parecen a la arquitectura en muchas cosas, pero más que nada en la voluntad absurda y egoísta que demandan), y un show en vivo de tan inmenso despliegue que solo pudo reproducirse 4 veces y que además incluía (giraba al rededor de) la construcción de una pared gigante entre los artístas y su público, de cierta manera cagándose magistralmente en la música toda, y en su origen ritual, social y comunal (Parentesis: es a través de, de nuevo, la arquitectura, que la banda se separa, dice, no queridos, no se confundan, puede que estemos todos juntos en este lugar, pero ustedes son ustedes y nosotros somos nosotros y ustedes nunca van a ser nosotros).

Algo que también hace el ego es esconder las inseguridades, negar los miedos. El ego empuja a tristes e inseguros gusanos a conectar con el alma del universo y hacerle parir hermosas instancias que antes no existían. O no. Y además, con toda su fanfarria, su gallardía y sus inmesurables proezas, no hace nada para eliminar las tristezas que lo hicieron nacer, los miedos que reclamaron esa compensación tan grande.



The Final Cut es un disco inmensamente deprimente y triste. Y bello. Nunca tan aclamado (ni relevante) como joyas anteriores de Pink Floyd, The Final Cut está infinitamente minado por la tristeza, por la insatisfacción, por la maravillosa cotidianidad del ego: su imprecisable, inatrapable y casi transparente tristeza que se deposita sobre todos los segundos de todos los días, mientras las manos alquimizan el aire y lo hacen magia y las gargantas gritan y conectan con mil millones de almas anonimas. Enteramente compuesto por Roger Waters, grabado en total separación, absolutamente distinto a la fraternidad que una banda presupone, este disco es funerario en su entereza. Tomando como tema central la guerra (la segunda, donde waters perdió a su padre y que, por suerte para nosotros le trajo "the fletcher memorial home"; la de las malvinas, contemporanea y altamente moldeadora del sentimiento general del disco, además de partera de la gran linea "galtieri took the union jack"; la nuclear a la que se hace referencia en "Two suns on the sunset"; la social; la económica... en realidad nunca se entiende muy bien ni importa), como materia prima algunos tracks descartados para The Wall, como intención conceptual continuar o complementar la historia del disco anterior, Waters despacha un disco que hace cosas altamente raras.
Podemos señalar el arte de tapa, austero, mudo, codificado, diseñado por waters a partir de insignias militares inglesas, medallas, fotos sacadas por su cuñado. Oscuro y poco en cantidad, y trabajando una estética que no se parece a la de ningún otro disco.
O la música, que es lo que importa. Es acá donde todo es extraño. La nave insignia del space rock parece olvidarse de la psicodelia, aterrizar (estrellarse) de cabeza en un campo de batalla, hundirse en el barro y la neurosis silenciosa, y pararse contra ella apenas con un piano (instrumento que parece ser el guía esta vez) y un montón de recuerdos asesinos. Olvidense de la histeria estruendosa y rockerísima con la que cierra de Wall, ni piensen en la mucosa cósmica que compone el Dark Side y Meddle, o de las épicas deserticas y arrepentidas de Wish You Were Here. Si tuvieramos que encontrar un parentesco sonoro (y visual, nunca podemos olvidar lo visual cuando se trata de Pink Floyd), quizás deberíamos remitirnos a Animals, aunque si allá las (tres) canciones, con toda su furía satírica y política se estructuraban como imposibles (de nuevo) rascacielos, montañas de manos humanas, de infinitos minutos de duración, de rabía fundida en solos asesinos de guitarra o pasajes de sintetizadores que abrían portales a todas las partes del universo que no son nuestras, acá, en the Final Cut, en cambio, las piezas son pequeñas, cortas, de una (falsa) simpleza en la que no podemos creer, conociendo a estos muchachos. El tratamiento es low key, las metáforas declamatorias y tajantes de Waters ahora nos llegan susurradas, escondidas entre los teclados de Micheal Kamen (que estaba ahí reemplazando a Richard Wright) y los arreglos de orquesta, el silencio absoluto de Guilmor (su única participación cantada, en la genial Not Now John presenta toda su ira, toda la infelicidad que años de historias y entrevistas y rumores y boludeces nos aseguran que existía en esos días dentro de Pink Floyd), los efectos sonoros que dan elegante paso a esos tristes violines con que abre la segunda parte del disco (la ya mencionada "Get your filthy hands of my desert"), los epifánicos bronces de "When the tigers broke free", que, aunque bonus track, se mantiene como quizás el momento más catartico y honesto del disco. un triste niño ingles, lleno de dinero y fama canta sobre la muerte de su padre el heroe de guerra, y acá donde el ego dispara, despertando su magia, su brillante evolución y felicidad que nace de dentro de todas las cosas que somos y convierte la más profunda tristeza en linda linda música.

No perdemos nada, ni yo ni el disco, al decir que este NO es el mejor disco de Pink Floyd, así como está, cansado, ya algo influenciado (aunque no de forma tan notable) por la decada que, aun jovencita le daba nacimiento, con sus vicios de artista cristalizado. Y sin embargo, tampoco perdemos nada al decir que la intranquilidad de "The hero's return" atraviesa los años, el polvo y la pedantería y choca bien adentro de uno, o que la preciosa melancolía que despierta el disco entero es de la más bella tristeza a la que uno se puede entregar. Y siempre llena, sacá una sonrisa, la tristeza que es esa cosa que conocemos y queremos porque suele estar ahí con nosotros, siempre.

Artistas similares: Roger Waters, Led Zeppelin, The Doors, King Crimson, Camel


Hacele la guerra a la infelicidad, a la vida, a los miedos, al egoismo, compartí con nostros tus impresiones!

Fuck Buttons


Cortita y al pié, que viene de yapa. Electrónica incandescente, como fabricada en el sol, brillante, ardiente, que levanta piel y diseca al que la escucha. Ritmos que parecen sacados de un safari nocturno y terrorífico, o del último disco de Björk (ese beat violento de earth intruders es como el prototipo de lo que pasa en acá en Ribs Out). Voces destruidas por distorsión digital, psicodélia constante, total, no como el avanzar en un mundo de colores y formas que no existían antes, si no hundirse en un tanque de luz, música y fuego, psicodélia constante, igual a si misma, totalizadora. Ira, odio que parece sacado del alma de las computadoras con las que tocan estos dos pibes de Bristol. Música que parece un firewall, o DDT, veneno y fuego que caen de un cielo del color de la pantalla de una televisión sintonizada en un canal muerto, música de asalto, de muerte, de vida que nace de la luz, de terrorismo neuromante y pesimismo hermoso y brillante. El apocalipsis digital celebrado sin asco. Viva Fuck Buttons, bajen, que vale vale.

(el sonido del video no es el mejor, pero muestra bien la impronta de la banda)



Artistas Similares: Holy Fuck, HEALTH, Dan Deacon, Growing, Bear in Heaven


No dejes que las máquinas tomen el control: EXPRESÁ TU OPINIÓN!

Best Coast


¡VERANO! ¡Feliz 2011! (que parece que estos estúpidos primeros días de enero no se enteraron, todos temperatura templada y viento desesperante, ¿donde está mi sofoque de 40 grados?) y más relevante ¡VACACIONES! A correr, a saltar, a respirar más fuerte que por este tiempo (que no importa cuanto dure, siempre es poco) nada nos llega, nada nos gasta y nada nos pesa (ojalá, ojalá).

Hay unos que se van a la montaña, escalan, hacen el amor con los arboles, atrapan halcones y se comen sus espíritus cazadores. Hay unos que cambian de hemisferio y le regalan su verano a la nada, pierden las risas y esos días que se sienten más nuestros. Hay quienes eligen destinos exóticos y desaparecen en talonarios de pasajes, valijas llenas de polvo ajeno y anécdotas que son tantas que nunca se empiezan a contar.

A mi me gusta la playa, que la arena, que estar tirado tomando sol. Que los sangüichitos, el jugo en termo gigante, los autodefinidos y lecturas a elección. El mar. Me gustan las chicas en bikini (que lindas son nuestras chicas en bikini) y eschuchar el Dark Side of the Moon recién salido de bañarme en el mar. Me gustan los días que empiezan a las 4.30 de la mañana, cuando sale el sol y no se mueren hasta las 9 menos diez, cuando ya nadie queda en la playa y no es raro ni nada feo ponerse un sueter y mirar el mar, con anteojos negros, sonrisas de mate y beso de novia en la nuca. Me gusta el volley de amigos, los grupitos de chicas que conoces de las carpas de al lado, las casas de verano, con esa cosa de arquitectura relajada y puertas abiertas. Me gusta la bondad que exhuda (o que hace nacer en mi) el calor y muy fresco olor a transpiración de verano.
La música de Best Coast está hecha de eso. Y de castillitos, y de marihuana fumada con pies enterrados en la arena. De vinilos de los beach boys ya inescuchables de tanto dar vueltas. De letras tontas, lindas, simples "quiero que seas mi novio" "soy vaga cuando estoy contigo" "estoy feliz, estoy feliz, estoy feliz". Guitarras totalmente surferas, que pueden ser dulce brisa de mar (Our Deal) como estruendo cuando nos rompe la hola encima (como en el inesperado doom playero de Honey), o esas juntadas alegres en lo del las primas del vago de la bici. Acordes lanzados al universo, a la inmensidad chata del mar, melodías completamente alegrotas y efímeras, hits intantaneos de felicidad playera y ojos rojos, y mano que esta contenida por otra mano, o que la busca. Best Coast es una gran banda (nueva, este es su primer disco, de lo mejorcito que el rivaival surfero indie yanki está ofreciendo en este momento (beach house, beach fossils, wavves, algo de panda bear)) para que los días de verano se nos escapen en una nube de paja, felicidad, nostalgia e inactividad. O para ir a la playa y pasarla bien, viva el verano



Artistas Similares: Wavves, Dum Dum Girls, Beach Fossils, Vivian Girls, Tennis


Acordate de sacarte la arena antes de entrar a la casa y dejarnos un comentario
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